jueves, 7 de mayo de 2009

CRONOLOGÍA DE LAS GUERRAS EN COLOMBIA

Guerras civiles de Colombia
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Durante el siglo XIX en Colombia hubo algunos enfrentamientos civiles. Descontando las más frecuentes revueltas internas de los Estados Federales el número de las guerras civiles que hubo en Colombia puede limitarse a ocho.



Antonio Nariño
1. centralistas contra federalistas

La guerra civil entre federalistas y centalistas se desarrolló entre 1812 y 1816. Algunos la denominan (Patria boba). Tras la derrota de los centralistas de Antonio Nariño en la Batalla de ventaquemada el 2 de dic de 1812, los federalistas atacaron Santafe de Bogota el siguiente 9 de enero. La batalla que se dio en el barrio San Victorino favoreció a las fuerzas de Nariño y la guerra terminó momentáneamente, después de que los dos bandos acordaron unir fuerzas contra el enemigo común español.
En diciembre de 1814, Simon Bolivar tomó Santa Fe a nombre de los federalistas de Tunja y derrotó a los centralistas de Cundinamarca. En enero siguiente dirigióse a la costa caribe en donde debía recibir armas y pertrechos de Cartagena de Indias para tomar Santa Marta y liberar a Venezuela.


Jose Maria Obando
2. Guerra de los Supremos


Tuvo su origen en San Juan de Pasto, el 30 de junio de 1839, cuando varios sacerdotes que se oponían a la orden del Congreso de disolver los conventos con menos de ocho frailes, pese a que esta orden contaba con el apoyo del arzobispo de Bogota. El alzamiento, aunque fue sofocado temporalmente dos meses después, en la Batalla de Buesaco, se recrudeció cuando varios caudillos regionales que pretendían reivindicaciones políticas y económicas, se alzaron contra el gobierno central. En julio de 1840, al poco tiempo de haber aceptado Jose maria obando someterse al gobierno de Jose Ignacio de Marquez para ser juzgado por el asesinato de Antonio Jose de Sucre en 1828, escapóse de la Carcel e inició un alzamiento tras alegar falta de garantías procesales. La rebelión de este caudillo, máximo jefe del partido santanderista, fue aprovechada por otros dirigentes antigobiernistas para generalizar la guerra.


Estos caudillos fueron: Reyes Patria en Tunja, Juan A. Gutierrez en Cartagena, Salvador Cordoba en Antioquia, Jose Maria Vesga en mariquita (Tolima), Manuel Gonzalez en El Socorro, y Francisco Carmona en Santa Marta. Cada uno se denominaba Comandante Supremo de su propio ejercito, de ahí el nombre de "Guerra de los Supremos".
La guerra, que principalmente buscaba reubicar a los generales [[santanderistas en la distribución del poder, no contó con una dirección única, lo que permitió su derrota en 1841.


Jose Hilario Lopez
3. Guerra Civil de 1851

La iniciaron terratenientes conservadores caucanos opuestos a las reformas liberales de mitad del siglo XIX. En mayo de 1851 los rebeldes se pronunciáron en Patia y Timbio; Vino luego el intento de toma de San Juan de Pasto por Julio Arboleda y su posterior derrota.


Jose Maria Melo


Una derivación de la guerra de 1851 fue el golpe de estado de 17 de abril de 1854 contra el presidente Jose Maria Obando por el general Jose Maria Melo. Este permaneció en el poder 8 meses, pues el 4 de diciembre de mismo año una alianza militar de “gólgotas” (una facción del partido liberal Colombiano) y de pertenecientes al partido conservador colombiano entró victoriosa a Bogota, tras derrotar al ejército melista y sus aliados, los liberales “draconianos” y artesanos. Estos últimos presentaron resistencia tenaz durante el asalto final a la capital, razón por la cual el partido vencedor desterró a centenares de artesanos al río Chagres en Panamá.


4. Guerra Civil de 1860-1862


Única guerra civil en la cual el triunfador fue el lado insurrecto. Comenzó en el actual Departamento de Santander y extendióse al Cauca cuando los liberales tomaron las armas contra el gobierno nacional presidido por el conservador Mariano Ospina Rodríguez. Tomás Cipriano de Mosquera, gobernador del Cauca y que había proclamado los “Estados Unidos de la Nueva Granada”, aunque derrotado al principio fue apoyado por los liberales radicales y llegó triunfante a Bogotá; tomó el poder e impuso la Constitución de 1863 (o Constitución de Rionegro por el lugar en donde se redactó, Rionegro, Antioquia) de carácter marcadamente federalista.


5. Guerra Civil de 1876-1877


Los conservadores se sublevaron en julio de 1876 contra el gobierno radical de Aquileo Parra para detener la educación laica (o "neutra" como se le llamó en la época) y demás medidas anticatólicas. Esta guerra permitió la unidad pasajera entre las facciones radical e independiente al seno del Partido Liberal Colombiano.
Julián Trujillo triunfó en la batalla de Los Chancos (Estado del Cauca) y en Antioquia y aseguró la presidencia para los independientes entre 1878 y 1880, con lo cual abrió las puertas a la Regeneración de Rafael Núñez.


6. Guerra Civil de 1885


Los liberales radicales del Estado Soberano de Santander entraron en inconformidad por las políticas cada vez más centralistas del gobierno de la República, presidido por Rafael Núñez y su proyecto de "Regeneración". Dicha inconformidad degeneró en una declaración de guerra que pronto fue adoptada por los demás estados con gobiernos liberales. Si bien varios líderes radicales estaban en desacuerdo con un conflicto armado, sus temores fueron vencidos dada su oposición al presidente Núñez y las perspectivas de victoria que generaba la guerra en un comienzo. Pronto los estados conservadores se involucraron en defensa de Núñez. También lo apoyaron facciones moderadas del liberalismo. El 17 de julio de 1885 se libró una de las batallas más famosas de la guerra, la de la Humareda, que, aunque dio el triunfo definitivo a los radicales, propició la muerte de varios de sus principales dirigentes. A ello se unieron las derrotas de los rebeldes en los estados de Tolima, Cauca, Panamá y Boyacá. Finalmente los liberales insurrectos se rindieron, en noviembre de 1885 El triunfo de las fuerzas gobiernistas fue aprovechado por el presidente Núñez para anunciar el fin de la validez de la Constitución política de 1863, inspirada en el radicalismo liberal. A continuación se emprendió una profunda reforma constitucional que concluyó en la proclamación de una nueva carta constitucional, en 1886.


7. Guerra Civil de 1895


La inició el sector guerrerista del Partido Liberal Colombiano en Bogotá, en enero de 1895 con un fracasado intento de golpe de estado contra el presidente Miguel Antonio Caro. Luego se quiso convertir en un levantamiento general, que tampoco contó con suerte pues se vio reducido a rebeliones de poca significación en algunos departamentos, a las cuales derrotó fácilmente el gobierno conservador en sólo 60 días después de las batallas de La Tribuna (Cundinamarca), Enciso y Capitanejo (Departamento de Santander).


niños combatientes de la guerra de los mil dias


8. Guerra de los Mil Días (1899-1902)


Fue el intento del liberalismo radical por recuperar el poder. Salvo al principio, no involucró grandes ejércitos.
Este largo enfrentamiento irregular desgastó a los liberales en una lucha de pequeñas partidas, con excepción de Panamá, único lugar en donde triunfaron. La guerra civil terminó en una especie de empate acordado en los tratados de Chinácota, Neerlandia y Wisconsin.
Consecuencia de esta guerra civil fue el derrocamiento de Manuel Antonio Sanclemente (1900) y el ascenso de José Manuel Marroquín, la separación de Panamá, y la elección de Rafael Reyes en 1904 quien llevó al poder a los conservadores y a un sector liberal.


Consecuencias


Las consecuencias de las guerras civiles fueron las siguientes:


- Millares de jóvenes murieron en combate, quedaron heridos o lisiados y en incapacidad de prestar su esfuerzo en la labores intelectuales, agrícolas y mineras que necesitaba urgentemente el país.
- Quedaron aniquilados muchos hogares y riquezas, justamente cuando la República hubiese podido recobrarse de los gastos y compromisos pendientes como cosecuencia de la Emancipación y de las campañas libertadoras. Cada guerra civil creaba nuevos odios que iban a producir después otra distinta.
- El crédito exterior de los vínculos nacionales entre las secciones del país, hasta el peligro de la integridad nacional, como apareció después de la Guerra de los Mil Días.
- La ruina fiscal que produjo el régimen de papel moneda que llegó a extremos indecibles.
- Empobrecimiento del país.
- Estancamiento del progreso.
- Formación de una cierta cultura política intolerante evidente en el actuar de los dos principales partidos políticos (Liberal y Conservador), provocando en el siglo XX nuevos enfrentamientos ideológicos, los cuales configurarían la violencia colombiana.
integrantes del grupo:



Alejandro Cardona Trujillo

Andres Quintero

Natalia Madrid

Sebastian Novoa

Tatiana Gallego








La guerra de los carteles
El cartel de Cali era una especie de cooperativa de 12 o más grupos de traficantes. Tenía una jerarquía de mando más firme que la del cartel de Medellín, métodos empresariales más modernos y había evitado enfrentarse violentamente con el Gobierno.
Nación Domingo Por Manuel Salazar Salvo
A fines de los años 80, Colombia se convulsionaba en una lucha fratricida. Los carteles de Medellín y de Cali no se daban tregua, sembrando calles y caminos de explosiones y muertos. La policía, el Ejército y varias de las agencias de inteligencia de Estados Unidos redoblaban sus esfuerzos para frenar la violencia y detener el creciente tráfico de drogas hacia las principales capitales del mundo
El 18 de agosto de 1989 fue asesinado el político liberal Luis Carlos Galán, el favorito para ser el próximo Presidente. En los días siguientes se realizaron cientos de allanamientos y se detuvo a diez mil personas, mientras Washington ofrecía enviar tropas, inquieto, además, por el poder de fuego de las guerrillas de izquierda y las bandas de ultraderecha, que empezaban a forjar alianzas con los narcos.
Pablo Escobar Gaviria, el jefe del cartel de Medellín, advirtió que morirían diez jueces por cada colombiano extraditado a Estados Unidos.
A fines de septiembre, el embajador norteamericano agregó leña al fuego al entregar una lista de 12 senadores y diputados vinculados al narcotráfico. El senador Juan Slo declaró: "Todo el que en Colombia haga política, directa o indirectamente está vinculado con el narcotráfico. Todos hemos recibido ayuda de los narcos y todos nos hemos sentado en los clubes al lado de ellos".
El 6 de diciembre, un camión con una tonelada de dinamita explotó en Bogotá, junto al cuartel central de la policía secreta, el Departamento Administrativo de Seguridad. El atentado dejó 40 muertos, más de mil heridos, decenas de automóviles destruidos y un edificio de 12 pisos en ruinas.
Entre 1985 y 1990, en Medellín, una ciudad de 2,2 millones de habitantes, hubo más de 23 mil asesinatos. En 1990 se registraban 20 muertes diarias por armas de fuego, y sólo entre abril y agosto fueron asesinados más de mil jóvenes y 300 policías. El país entraba en una espiral sangrienta que nadie podía detener.
Escobar, en tanto, comenzaba a perder la batalla contra los hermanos Gilberto y Miguel Rodríguez Orejuela, los capos del cartel de Cali, por el control de los mercados internacionales de la cocaína.
La organización caleña había logrado establecer acuerdos con las mafias italianas para abrir rutas de distribución a través de España, Portugal, los Países Bajos, Checoslovaquia y Polonia. La agencia de control de drogas norteamericana, la DEA, calculó que en 1990 ingresaron cerca de 180 toneladas de cocaína a Europa. Y si en 1984 se incautaron 900 kilos de cocaína en todos los países del Viejo Continente, en 1990 la cifra había subido a 17 toneladas.
Los análisis de Interpol explicaban el interés de los colombianos por ingresar a Europa: en 1990, un kilo de cocaína costaba entre 11 mil y 23 mil dólares en Estados Unidos, entre 27 mil y 35 mil en España, y entre 41 mil y 94 mil dólares en Alemania.
La DEA también sabía que los hermanos Rodríguez Orejuela tenían cerca de tres mil funcionarios en todo el mundo, muchos en calidad de "células dormidas".
El cartel de Cali era una especie de cooperativa de 12 ó más grupos de traficantes. Tenía una jerarquía de mando más firme que la del cartel de Medellín, métodos empresariales más modernos y había evitado enfrentarse violentamente con el Gobierno.
En vez de los pequeños aviones y lanchas que utilizaban los traficantes de Medellín, los de Cali preferían vías más lentas pero más seguras, como los embarques marítimos de café, chocolates, madera y frutas. Las estructuras de distribución y venta estaban rigurosamente controladas para evitar la infiltración de informantes, y los posibles compradores tenían que ser aprobados personalmente, previo depósito de una cuantiosa fianza.
El 19 de junio de 1991, Pablo Escobar acepta la oferta y se entrega a la justicia con 14 de sus principales lugartenientes, pero pone como condición ser llevado a La Catedral, una prisión que él mismo se había construido en Envigado, su localidad natal.
Casi un año después, el 22 de julio de 1992, tras pagar 1,5 millones de dólares en sobornos, Escobar y sus hombres se fugan de La Catedral, eludiendo un férreo cerco de policías y militares. En las inmediaciones les esperan más de 70 esbirros, armados incluso con cohetes tierra-aire. En los minutos siguientes se pierden en la selva.
Cientos de sicarios salieron a las calles en sus motos a cazar policías. Los jefes militares del cartel de Medellín pagaban con gruesos fajos de dólares por cada uniformado muerto. En tanto, Los Pepes (Perseguidos por Escobar), una organización formada por el cartel de Cali, también ofrecía elevadas sumas de dinero por las cabezas de los lugartenientes del capo de Antioquia. Las víctimas se contaron por cientos en el año 1993.
Finalmente, el 2 de diciembre, a los 44 años de edad, Pablo Escobar fue abatido en su refugio, tras ser sorprendido por una unidad militar de elite que seguía sus pasos.
El período más cruento de la guerra de los carteles llegaba a su fin. El de Medellín entraba en una etapa de dispersión. El de Cali, en cambio, aunque algo dañado, mantenía casi intactas sus estructuras. No obstante, en ese momento se inició un proceso de dispersión de las organizaciones criminales colombianas que se agudizaría hasta inicios del siglo XXI. Cuatro nuevos carteles habían ya crecido a la sombra de la lucha entre Escobar y los hermanos Rodríguez Orejuela, los de la Costa, de Bogotá, de Pereira y de Villavicencio.
Los esfuerzos de la DEA para acabar con el cartel de Cali tuvieron su recompensa en 1995. El 9 de junio cayó Gilberto Rodríguez Orejuela; el 19 de junio, Henry Loaiza Ceballos; el 24 del mismo mes, Víctor Julio Patiño Fomeque, responsable de los embarques; el 4 de julio, José Santacruz-Londoño, el número tres, y el 6 de agosto, Miguel Rodríguez Orejuela.
Pese a ello, la producción de drogas se mantuvo, sumándose incluso miles de hectáreas dedicadas al cultivo de adormidera para elaborar heroína. Los capos de Cali seguían dirigiendo el tráfico desde prisión.
Y mientras los tentáculos de los carteles seguían extendiéndose hacia todos los continentes, las semillas de corrupción que habían plantado durante años empezaban a florecer en todas las esferas del acontecer local.

La Batalla de Boyacá

El sábado 7 de agosto de 1819 los Ejércitos español y criollo se enfrentaron en el campo de Boyacá. Cada uno tenía un objetivo diferente: El Ejército Realista tenía como misión tomarse Santa Fe de Bogotá y el Liberador deseaba impedir a toda costa esta maniobra.
El Ejército Liberador, conformado por 2.850 combatientes entre criollos, mulatos, mestizos, zambos, indígenas y negros estaba comandado por el general Simón Bolívar; la vanguardia, por Francisco de Paula Santander y la retaguardia, por el general José Antonio Anzoátegui.

Por su parte, el Ejército Realista – que pertenecía a la tercera división del Ejército Expedicionario de la Reconquista - estaba conformado por 2.670 soldados, de los cuales 2.300 eran de infantería, 350 de caballería y 20 de artillería. Su Comandante General era el coronel José María Barreiro; el Jefe del Estado Mayor, el Coronel Sebastián Díaz y lo comandaba el Coronel Francisco Jiménez.
Pero para Simón Bolívar no fue un impedimento su fuerte rival y aprovechó las oportunidades de su estadía en Tunja para vigilar los pasos del enemigo. Fue entonces cuando los patriotas treparon por matorrales y se presentaron de improvisto al Ejército de Barreiro en el puente de Boyacá.
A pesar de que la acción militar era intensa en los dos bandos, las Fuerzas Patriotas tenían unidad y facilidad en las comunicaciones, mientras que los Realistas estaban incomunicadas y separadas por el Teatino y la vanguardia patriota.
Al final, el coronel Barreiro no pudo lograr parar la rapidez con la que las tropas Patriotas los rodearon como "anillo de fuego". No tuvieron más remedio que rendirse ante el Ejército Patriota, con su comandante Santander, 'Héroe de Boyacá'.
La batalla terminó a las 4 de la tarde. Murieron más de 100 realistas, 13 soldados patriotas y 53 resultaron heridos. Barreiro, junto a los principales Jefes Realistas y 1.600 soldados, fueron hechos prisioneros.
Así termina la Campaña Libertadora de 1819 que se realizó durante 77 días, desde el 23 de mayo cuando el Libertador Simón Bolívar expuso el Plan en la aldea de los Setenta ante los Jefes del Ejército Patriota, siguiendo un trayecto militar desde los Llanos de Casanare, la cordillera de los Andes y las tierras de Tunja. El Plan culminó en el Puente de Boyacá.La Batalla de Boyacá se convirtió en el inicio de la independencia del norte de Suramérica, y se considera de suma importancia pues llevó a los triunfos de las Batallas de Carabobo en Venezuela, Pichincha en Ecuador y Junín Ayacucho en el Perú y Bolivia.



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